Micronutrición: los nutrientes esenciales que sostienen su salud

La micronutrición no es un cóctel de suplementos: es analizar qué necesita realmente su organismo y corregirlo con precisión. Cansancio que no se explica, defensas bajas, piel o cabello apagados o un estado de ánimo irregular pueden ser la señal de una deficiencia sutil de vitaminas, minerales u otros nutrientes esenciales que no se resuelve comiendo “bien en general”. Cada paciente tiene una historia, una digestión y unas necesidades distintas, y solo con un análisis objetivo se puede saber qué le falta —y qué le sobra— a su organismo.

Fundamento clínico

Las vitaminas y oligoelementos actúan como cofactores esenciales en multitud de vías metabólicas y son fundamentales para mantener la integridad física de las barreras del organismo (piel y mucosas) y de las células del sistema inmunitario. Aplicamos la micronutrición científica, analizando y corrigiendo deficiencias sutiles o carencias específicas bajo indicación médica.

Cómo trabajamos en consulta

El punto de partida es siempre una valoración completa:

  • Evaluación inicial: historia médica y nutricional, exploración física y análisis de la masa corporal con Tanita segmentada, completados con pruebas analíticas dirigidas a conocer sus niveles reales de vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales.
  • Plan personalizado: a partir de los resultados, diseñamos una estrategia que combina alimentación y, solo cuando está indicado, suplementación con evidencia científica y bajo supervisión médica.
  • Educación nutricional: pautas para incorporar los nutrientes que necesita a través de los alimentos, de forma sostenible y sin depender de pastillas.
  • Seguimiento a largo plazo: nuevas mediciones a los meses para comprobar la evolución de forma objetiva y ajustar la pauta hasta alcanzar el equilibrio.

¿Qué alimentos son ricos en vitaminas y minerales?

  • Hierro: carnes magras, legumbres, espinacas o frutos secos, mejor acompañados de vitamina C para favorecer su absorción.
  • Zinc: ostras y marisco, carnes, frutos secos y semillas de calabaza; clave para las defensas y la reparación de la piel.
  • Omega-3: pescado azul, nueces y semillas de lino o chía; esenciales para el sistema cardiovascular, cerebral y articular.
  • Vitamina C: cítricos, kiwi, pimientos y brócoli; antioxidante y aliada de la absorción del hierro.
  • Ácido fólico (B9): verduras de hoja verde, legumbres y cereales integrales; fundamental para la renovación celular.
  • Selenio: nueces de Brasil, pescado y huevos; antioxidante que protege las células frente al daño oxidativo.

Nuestras directrices basadas en la evidencia

Nuestra práctica se basa en la evidencia científica y en el criterio clínico:

  • Inmunidad celular y barrera física: analizamos la suficiencia de nutrientes clave como el zinc (esencial para la regulación de linfocitos y el equilibrio Th1/Th2), el hierro (crítico para la fagocitosis celular) y la vitamina A (moduladora de la actividad celular NK y el tamaño del timo).
  • Protección del estrés oxidativo: evaluamos los niveles de antioxidantes sistémicos como la vitamina E, la vitamina C, el selenio y el cobre, cuya suplementación controlada protege frente al daño por radicales libres, optimizando la respuesta inmune y celular.
  • Integridad del ADN: vigilamos el aporte del ácido fólico (vitamina B9), un elemento fundamental en la metilación y replicación del ADN, cuya deficiencia expone a la célula a errores en su reproducción.

¿En qué consiste el análisis de ácidos grasos esenciales (omega-3 y omega-6)?

Los ácidos grasos esenciales no pueden ser generados por el organismo: deben incorporarse con la dieta. El equilibrio entre omega-6 y omega-3 es clave para la salud celular: las organizaciones de referencia —como la Organización Mundial de la Salud— recomiendan una proporción de 4:1 o menor, mientras que la dieta occidental actual presenta una media de aproximadamente 15:1, con más del 95% de la población en desequilibrio.

Este desequilibrio se asocia a inflamación, membranas celulares más rígidas y una función reducida a nivel cardiovascular, cerebral, articular y de la piel.

¿Qué analizamos? Mediante una sencilla prueba de mancha de sangre seca —realizable en la propia consulta o en casa—, un laboratorio independiente certificado (GMP) analiza 11 ácidos grasos en sangre: saturados, monoinsaturados (omega-9) y poliinsaturados (omega-6 y omega-3, incluidos EPA y DHA), junto con el balance omega-6:3 y los niveles de vitamina D.

¿Para qué sirve? El resultado permite conocer el estado real de sus membranas celulares y su perfil inflamatorio, y diseñar un plan nutricional personalizado —alimentación y, cuando está indicado bajo criterio médico, suplementación de omega-3 de calidad— con una nueva medición a los meses para comprobar la evolución de forma objetiva.